Una nota sin método no vale gran cosa.
Queremos que puedas distinguir rápidamente qué hemos comprobado, qué hemos probado y qué parte de una conclusión es nuestra opinión.
Tres niveles de evidencia
Dato contrastado
Precio, funciones, condiciones o normativa revisados en una fuente oficial y fechados cuando sea relevante.
Uso práctico
Hemos utilizado directamente el producto para realizar una serie de tareas comparables con las de otras herramientas.
Valoración editorial
Conclusión basada en los datos y la prueba: facilidad, fricción, relación calidad-precio y tipo de usuario al que se lo recomendaríamos.
Prueba estándar para software de facturación
- Crear la cuenta y configurar los datos básicos del negocio.
- Crear un cliente.
- Emitir una factura.
- Crear un presupuesto o documento equivalente.
- Registrar un gasto cuando la herramienta lo permita.
- Comprobar funciones relacionadas con VeriFactu y factura electrónica.
- Revisar exportaciones, copias y acceso a los datos.
- Comprobar integración o colaboración con gestoría si existe.
- Revisar la experiencia desde smartphone.
- Comprobar precio final, límites y condiciones relevantes.
Qué puntuaremos
Estos pesos son nuestra metodología inicial. Si la modificamos, explicaremos el cambio y evitaremos comparar como equivalentes notas calculadas con metodologías distintas.
Qué no haremos
- No fingiremos haber probado un producto que solo hemos investigado.
- No inventaremos puntuaciones para completar una tabla.
- No esconderemos una limitación importante porque exista comisión.
- No presentaremos una promoción temporal como si fuera el precio normal.
- No utilizaremos una única herramienta como ganadora para todos los casos.
Herramientas de apoyo y supervisión
Podemos utilizar automatización y herramientas de apoyo para estructurar datos, detectar cambios, revisar documentación o acelerar tareas técnicas. La prueba práctica, la interpretación de resultados, la valoración y la decisión de publicar deben estar supervisadas por una persona.